SIETE ADAPTACIONES EN EL SISTEMA NERVIOSO POR LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA

El ejercicio físico es una actividad que debe ser esencial en la rutina de todos nosotros. Tiene múltiples beneficios para nuestra salud ya que nos aporta calidad de vida en todos los sentidos, tanto física como mental.

Hoy nos queremos centrar en el impacto que tiene la realización de actividad física en el sistema nervioso de las personas, que es un error pensar que dicha actividad sólo tiene un impacto sobre la masa muscular, y no es así, ya que tiene también repercusión, como hemos dicho, en el sistema nervioso.

Conocemos varias adaptaciones que produce este ejercicio físico, pero a día de hoy no se sabe si aún se desconoce un mayor número de ellas. Una gran parte de estas adaptaciones se producen debido a la secreción de mioquinas por parte del músculo, y a la liberación de neurotrofinas que pueden provocar estas mioquinas en el cerebro.

A continuación vamos a reflejar las repercusiones principales que la actividad física ejerce sobre este asunto.

En primer lugar, una de las repercusiones más importantes que tiene para nuestra vida diaria es la mejor gestión del estrés. El ejercicio puede reducir nuestro estrés de manera directa, pero además también es capaz de hacernos afrontar las situaciones estresantes futuras de una manera más eficaz y productiva.

Este efecto se produce de manera crónica, es decir, no es algo agudo. Lo más probable es que ocurra todo lo contrario tras una sesión de ejercicio a alta intensidad, dado que estarás fatigado y con altas concentraciones de catecolaminas

Otra repercusión tendría lugar en la mejora del autoconcepto. Aunque este efecto es bastante relativo y se produce más bien a nivel psicológicoel ejercicio puede mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos y puede modificar nuestro comportamiento en base a esto.

Una tercera cuestión importante sería la mejora en la coordinación, tanto intramuscular como intermuscular. En cuanto a la primera, el propio ejercicio puede mejorar la coordinación de las fibras que forman el área de sección transversal de un músculo, de manera que esto derive en consecuencias como un mejor control motor, una mayor coordinación y un aumento en la capacidad de producción de fuerza. En cuanto a la segunda, el ejercicio también puede mejorar la coordinación que se produce entre distintos grupos musculares al producir un movimiento en el que varios de ellos se ven involucrados. De esta manera, nos ayuda a realizar actividades que nos ocupa nuestro día a día, como caminar, correr o subir escaleras, siendo positivo ya que refuerza todas estas conexiones neuromusculares.

A nivel cortical, el ejercicio es capaz de afectar a propiedades directas del sistema nervioso como por ejemplo la neuroplasticidad, y también es capaz de favorecer la neurogénesis, dando lugar todo esto a un sistema nervioso mucho más sano y productivo.

Este fenómeno no solo es capaz de mejorar la función cognitiva, sino que además puede reducir la incidencia de sufrir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Otra repercusión importante es la relativa a los trastornos depresivos. La depresión es un trastorno que tiene mucho que ver con el estado del cerebro, por lo que la actividad física mantiene al cerebro sano, siendo así menos propenso a sufrir este tipo de problemas. Un cerebro depresivo es propenso a evitar que el cuerpo se mueva, y esto a su vez puede favorecer los comportamientos depresivos, creando así un círculo vicioso muy perjudicial.

De esta manera por tanto, el ejercicio es una herramienta que debe ser obligatoria a la hora de tratar la depresión, ya que puede impactar positivamente tanto física como mentalmente.

Por último, y no por ello menos importante, la actividad física nos produce una mayor sensación de bienestar. Ello es debido a que la secreción de ciertos neurotransmisores durante el ejercicio, como por ejemplo las betas endorfinas, puede aliviar el dolor y puede hacer que nos sintamos más positivos y de mejor humor. Estos neurotransmisores pueden actuar de manera similar a la forma en la que lo harían otros opiáceos como por ejemplo la morfina, pero con la ausencia de los efectos secundarios que pueden provocar estas drogas.

Podemos ver aquí que la realización de actividad física no sólo aporta beneficios en nuestra masa muscular, sino que tiene un impacto importante en nuestra salud. Por este motivo no podemos dejar de movernos y practicar deporte para tener una vida saludable y mantenernos en mejor forma física. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

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